11 de jun. de 2012

EXTRADITADO A HOLANDA POR ASESINAR SUPUESTAMENTE A UN JUBILADO

Según ha sabido El Informador, el imputado, Bruce Mauricio C. G., colombiano de 31 años residente en Barañáin y con numerosos antecedentes, podría haber actuado “con uno o más compatriotas”, por lo que no se descartan más arrestos. “Al parecer, los autores del crimen usaron a una prostituta de su país como cebo porque querían que el fallecido, de alto poder adquisitivo, les diera una importante suma de dinero que presuntamente guardaba en su casa. Le maniataron, amordazaron y quitaron la vida tras apalearlo de forma salvaje y asfixiarlo”, señalan las fuentes consultadas. La Fiscalía de Groningen pide para él “cadena perpetua revisable”, aunque “no cumplirá más de 30 años si es condenado”.

Bruce Mauricio C. G., un joven colombiano de 31 años que hasta ahora residía en Barañáin junto a parte de su familia, ha sido extraditado a Holanda por decisión de la Audiencia Nacional, después de que agentes del Cuerpo Nacional de Policía adscritos a la Jefatura Superior de Navarra lo detuvieran el pasado 27 de abril como presunto “autor material” de un “brutal asesinato” cometido en la ciudad de Groningen el 16 de septiembre de 2011. Según ha sabido El Informador, “se encuentra ya en prisión provisional”. La víctima es Nico L.,  un hombre “jubilado” del que no han trascendido más datos por el momento. Eso sí, este medio ha confirmado que al fallecido “lo ataron, lo amordazaron y le quitaron la vida tras apalearlo de forma salvaje y asfixiarle”.

La 'Operación Zuiderip' se realizó conjuntamente con la policía holandesa, con la que se está manteniendo una “estrecha” colaboración. Las fuentes consultadas explicaron que la Fiscalía de Groningen solicita “cadena perpetua revisable para el imputado”, nacido en la localidad de Tolima y con numerosos antecedentes, aunque se sospecha que pudo actuar conjuntamente “con uno o más compatriotas”, por lo que la investigación continúa “abierta” y no se descartan nuevos arrestos. Estas fuentes señalaron que el joven de Barañáin “podría haber estado en los Países Bajos junto a los demás implicados” cuando tuvo lugar el crimen, perpetrado “en el mismo bloque de viviendas donde residía la víctima”.

Supuestamente, los autores del asesinato emplearon como “cebo” a una “prostituta de su país”, Diana X.O.G., que trabaja “en un escaparate” neerlandés y a la que se atribuiría, en principio, el papel de “cómplice”. Ya ha sido arrestada por las fuerzas de seguridad holandesas.

Los primeros indicios apuntan a que esta mujer “concertó un encuentro con Nico L. en el portal de su casa, aprovechando que mantenía una estrecha relación con él”, mientras los demás implicados “esperaban escondidos”. El fallecido habría accedido y entonces “lo introdujeron por la fuerza en una estancia comunitaria del inmueble”.

“Lo maniataron con bridas, lo amordazaron y le quitaron la vida tras apalearlo de forma salvaje y asfixiarle. Al parecer, los asesinos querían que el hombre, de alto poder adquisitivo y que vivía en el mismo barrio donde la detenida ejercía la prostitución, les diera una importante suma de dinero que supuestamente guardaba en su domicilio, pero sólo pudieron apoderarse de lo que llevaba encima”, agregaron estas fuentes. Presuntamente, en la escena del crimen habrían aparecido “evidencias” que corroborarían la participación de Bruce Mauricio C. G. en los hechos.


La petición de extradición se tramitó “por dos vías”: la “judicial”, a través de la Subdirección General de Cooperación Jurídica Internacional, que a su vez “la remitió a la Audiencia Nacional”; y la policial de Interpol y Europol, “más rápida” de cara a “agilizar los trámites y efectuar el arresto”.

Curiosamente, durante los pasados 9 y 16 de mayo, este joven de 31 años compareció como imputado ante el titular del Juzgado de lo Penal número 2 de Pamplona por un supuesto caso de “conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas y sin carné y resistencia grave a agentes de la autoridad”. Ahora bien, para entonces ya se había cursado la petición de extradición y había sido detenido por el Cuerpo Nacional de Policía, que lo puso “acto seguido” a disposición de la Audiencia Nacional.


Para llevar a cabo el arresto, efectuado “en casa de su madre”, que se encuentra en el número 9 de la calle de la Cultura de Barañáin, los investigadores solicitaron una orden judicial de “entrada y detención”. Pero al comprobar que tenía causas pendientes en la capital navarra, la Audiencia Nacional decidió trasladarlo a Pamplona para el juicio, donde “permaneció en todo momento bajo custodia policial”.

“NO CUMPLIRÁ MÁS DE 30 AÑOS EN PRISIÓN”

Aunque en Holanda sí está contemplada la cadena perpetua, “no cumplirá una pena de más 30 años de cárcel en caso de ser condenado, ya que de lo contrario el sistema judicial español no podría acatar la orden”.

Así mismo, si en los Países Bajos se demostrara su vinculación con otra clase de delitos, las autoridades judiciales del país centroeuropeo “deberán pedir autorización a España para enjuiciarle por otros motivos”. “El imputado podría acogerse al ‘principio de especialidad’, según el cual sólo se le puede juzgar, salvo autorización expresa, por la causa que propició la extradición”, destacan fuentes judiciales.

NUMEROSOS ANTECEDENTES

Se da la circunstancia de que el implicado contaba con diversos y amplios antecedentes. En concreto, en junio de 1997 fue detenido por primera vez a escasos metros del polideportivo de Barañáin como presunto autor de un hurto. Bruce Mauricio C. G. aún no había cumplido los 17 años.

En febrero de 1999, se elaboró un atestado por una supuesta agresión en una discoteca a un agente de la autoridad que estaba fuera de servicio. Y en 2002 se redactó otro por unas hipotéticas agresiones y amenazas tras una trifulca. Ese mismo año, fue sancionado “por conducir presuntamente de forma temeraria y sin carné”.

Ya en 2004, su ex mujer, E.P.C.H., de 34 años y también colombiana, lo denunció “por supuestos malos tratos habituales” y dos años después, fue citado ante el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 1 de la capital navarra.

Uno de los hechos más graves que se le atribuyen tuvo lugar el 17 de febrero de 2007. Aquel día, la Policía Municipal de Pamplona recibió una llamada telefónica, en la que un ciudadano alertaba de que el joven presuntamente estaba apuntando a la cabeza con un arma de fuego a un cliente de un bar situado en el barrio pamplonés de San Juan. Al parecer, intentó disparar a esta persona en el cráneo, pero la víctima logró agacharse y el disparo “impactó en el exterior del local”.

“Varias personas se abalanzaron entonces sobre él, de modo que para escapar, volvió a encañonar con su revólver a otro cliente en el abdomen y huyó del lugar”, indicaron distintas fuentes. Tres días más tarde, fue arrestado por efectivos de la Policía Municipal de la capital navarra como supuesto autor de un “homicidio en grado de tentativa”, aunque posteriormente “se demostró que la bala disparada era de fogueo”.

En mayo de 2007, la mujer que en ese momento era su compañera sentimental, Y.R.Z., de 30 años e igualmente nacida en Colombia, le denunció como ya hiciera su ex mujer “por presuntos malos tratos habituales”. Y en octubre de ese mismo año, al parecer “se dio a la fuga con su coche tras un accidente de tráfico registrado en Pamplona”. Cuando agentes del Cuerpo policial pamplonés lo localizaron poco después, supuestamente presentaba “síntomas de estar bajo la influencia de bebidas alcohólicas” e “insultó y amenazó a los agentes”.

También se le considera presunto autor de “otros delitos contra la seguridad vial” cometidos “en 2009 y 2011”. El último de estos episodios derivó posteriormente en el juicio celebrado los pasados días 9 y 16 de mayo. Además, las fuerzas de seguridad intuyen que “podría tener alguna relación con el mundo del narcotráfico y la prostitución”.