27 may. 2012

LAS 670 TELES PLANAS DE LA NUEVA CÁRCEL PAMPLONESA NO SE HAN INSTALADO AÚN "POR FALTA DE PRESUPUESTO" Y ESTÁN "EN UN ALMACÉN"

Además, todo apunta a que la piscina cubierta de la prisión, “actualmente llena y en fase de pruebas”, se “vaciará” temporalmente tras la inauguración, que podría tener lugar “en junio”. Al parecer, después de que concluyeran las obras, que costaron unos 100 millones de euros, la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias se encontró sin capital “suficiente” para la “puesta en marcha total del centro”, por lo que su apertura será “gradual”.



La “falta de presupuesto” para la “puesta en marcha total” de la nueva cárcel de Pamplona, situada en la colina de Santa Lucía, entre San Jorge y Berriozar, está influyendo negativamente en su apertura, prevista inicialmente para el pasado mes de enero y que, salvo imprevistos, será “gradual”. Según han apuntado distintas fuentes a El Informador, las 670 televisiones planas LCD adquiridas principalmente para las celdas y habitaciones del Centro Penitenciario Pamplona I, cuya construcción costó unos 100 millones de euros, “aún no se han instalado” y permanecen “apiladas” en un “almacén de la prisión”. Similar es la situación de la piscina cubierta, “llena desde hace un par de meses y en período de pruebas”. Todo apunta a que se “vaciará” temporalmente tras la inauguración, que podría tener lugar “en junio”.

“El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero destinó una serie de partidas económicas para la creación de la cárcel, que comenzó a levantarse en noviembre de 2009, pero no reservó el capital necesario para su apertura y conservación en condiciones normales”, destacan las fuentes consultadas, que no descartan que la implantación de los televisores sea “progresiva”, es decir, “conforme se produzca la llegada de internos a los módulos que se vayan abriendo”.

La “falta de fondos” también afecta al personal. Incluso el propio secretario general de Instituciones Penitenciarias, Ángel Yuste, admitió el pasado mes de abril en el Congreso de los Diputados que no hay funcionarios suficientes para las nuevas prisiones españolas.

En concreto, una macrocárcel suele contar aproximadamente “con unos 500 trabajadores”, pero la de Pamplona, al ser de “tamaño medio”, necesitaría entre 250 y 300. Sin embargo, por el momento sólo se han confirmado “185 puestos”: los 140 de la vieja prisión, de los que “51 trabajan directamente con los internos”; los 30 que “reforzaron” recientemente la plantilla de la antigua cárcel; y los 15 funcionarios en prácticas que se sumarían por decisión de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias.

Ahora bien, los sindicatos CSI-CSIF, CCOO, ELA, UGT y ACAIP-USO recordaron hace varias semanas que, además, “se debería aumentar también el personal de los servicios médicos, oficinas, tratamiento y servicios sociales, que todavía no se ha tenido en cuenta”.

Al menos, en las últimas semanas ya se han adjudicado algunos contratos del centro. Por un lado, la empresa Azysa Obras y Proyectos, que participó en la construcción, se hará cargo de la limpieza de obra por un importe de 88.192 euros. Y en el futuro, Construcciones Iniesta llevará a cabo el mantenimiento por un total de 437.824 euros.

CARACTERÍSTICAS DE LA NUEVA CÁRCEL

El Centro Penitenciario Pamplona I, también denominado Centro Penitenciario Norte II, ocupa una superficie construida de unos 77.000 metros cuadrados y se divide en dos grandes áreas: el Centro de Inserción Social (CIS) y la prisión en sí misma. El primero dispone de 51 habitaciones dobles y dos de observación y la segunda, de 504 celdas, casi todas dobles. Además de los 235 reclusos actuales que se encuentran en la antigua cárcel, se contempla el internamiento progresivo de otros 300 presos de origen navarro o con causas abiertas en la Comunidad foral y que permanecen, en estos momentos, en distintos centros españoles. Aunque su capacidad máxima asciende a mil internos, “no está previsto” que, a priori, se alcancen esos niveles de ocupación.

En concreto, el Centro de Inserción Social (CIS) cuenta con una zona de estancia, que incluye un comedor, una cafetería-economato y una sala de estar que puede emplearse como taller; una zona ocupacional, que dispone de biblioteca, gimnasio, dos aulas, un taller ocupacional polivalente y una sala de trabajo para reuniones con los educadores y monitores; una zona sanitaria y asistencial, dotada de consulta médica, un despacho de ATS, enfermería y farmacia; el área de servicios generales, que alberga el almacén para los productos de limpieza, lavandería, zona de planchado y almacén de ropa limpia; las oficinas, con despachos, sala de juntas y un archivo general; y el área de servicios sociales, que posee una sala de espera, una recepción y despachos para la atención del público. El CIS acogerá a internos en régimen abierto, a quienes se encuentren en un proceso avanzado de reinserción, a los que estén en situación de libertad condicional y a quienes cumplen medidas alternativas a la pena como la localización permanente.

Por otra parte está el centro penitenciario en sí, formado por cuatro módulos de 72 celdas y seis polivalentes de 36. Entre ellos figuran el módulo de comunicaciones, con 26 locutorios para abogados, jueces y conversaciones privadas, 12 salas para visitas de familiares y 12 habitaciones para visitas íntimas; el módulo deportivo-cultural, que cuenta con gimnasio, polideportivo, vestuarios, piscina cubierta, frontón, biblioteca, sala de audiovisuales, aulas de informática y música, despachos y un auditorio; y la zona reservada para talleres productivos y formativos, como el de hostelería u otros oficios. Aparte, todos los módulos residenciales y polivalentes tienen su propio taller ocupacional.

Las habitaciones de los reclusos disponen de dos camas, estanterías, lavabo, retrete, ducha y un espejo integrado en la pared, “para que los presos no puedan usarlo como arma”. Habrá espacios separados para los jóvenes, los adultos y las mujeres, y junto a las 504 celdas, estarán disponibles otras 120 plazas “complementarias” (más de 40 habitaciones destinadas a salidas y personas en tránsito, 44 camas en la enfermería y unas 32 habitaciones individuales en el módulo de aislamiento). Así mismo, los “modernos sistemas” de seguridad implantados sustituirán, al parecer, a las tradicionales torres de vigilancia.