1 may. 2012

JÓVENES RADICALES CAUSAN DAÑOS EN UNA IGLESIA DE LA CHANTREA, UN COMERCIO, UNA SUCURSAL Y VARIOS CONTENEDORES Y VEHÍCULOS



Las fiestas del barrio pamplonés de la Chantrea se vieron salpicadas durante el pasado fin de semana y el puente de mayo por los actos violentos protagonizados por "jóvenes radicales afines a la izquierda abertzale", que causaron daños de consideración con "botellas, vasos, piedras, baldosas y una arqueta de alcantarilla" en la iglesia de San Cristóbal, en un supermercado de la firma Covirán, en coches de particulares y en una sucursal de Caja Navarra. Además, "quemaron un contenedor", volcaron "varios más" y, según el Cuerpo Nacional de Policía, se exhibieron pancartas a favor de ETA junto a la carpa donde se concentraron las celebraciones, por lo que este jueves puso los incidentes en conocimiento de la Audiencia Nacional al entender que podrían constituir apología del terrorismo. Como ya adelantó El Informador, casi todos los destrozos fueron perpetrados por "encapuchados", pero algunos testigos también vieron a varios implicados actuando "a cara descubierta".

Este miércoles, el Ayuntamiento de la capital navarra confirmó los hechos desvelados un día antes por este medio y aportó nuevos detalles sobre la investigación. En un comunicado, señaló que el pasado sábado, sobre las 23.25 horas, un grupo de jóvenes "lanzó piedras, baldosas del pavimento y botellas" contra la fachada de la parroquia. Causaron desperfectos "en cinco persianas y en tres cristales". Las fuentes consultadas por El Informador añadieron que, lejos de cesar en su actitud, el lunes, en torno a las 18.20 horas, "unas 150 personas" celebraron una "marcha anticlerical" que concluyó en las inmediaciones del templo, situado en la calle Miravalles. Al parecer, "unos diez menores y jóvenes" se desmarcaron del resto y arremetieron de nuevo contra la iglesia. "Ninguno" se tapó el rostro.



"Eran chavales de aquí, no extranjeros, y varios llevaban la cabeza rapada. Los actos vandálicos sucedieron tanto el sábado como el lunes. Mientras lanzaban botellas y vasos contra las ventanas, alguno incluso se quedó en calzoncillos delante del resto. Rompieron cristales, de ahí que el párroco optara por bajar todas las persianas. Pero lejos de detenerse, siguieron arrojando objetos durante un rato -los agujeros que se pueden apreciar en las imágenes se debieron a los impactos-. Además, utilizaron una especie de cruz de madera para golpear con mucha fuerza una de las puertas metálicas de la casa donde vive el sacerdote y dejaron algunas abolladuras en la parte inferior. Por suerte, como es bastante gruesa no pudieron atravesarla", relataron a este medio varios testigos que presenciaron los incidentes.

El párroco, "que estaba bastante asustado", alertó a la Policía Municipal, pero los menores y jóvenes se dispersaron antes de que los efectivos pudieran llegar al lugar de los hechos.

MÁS ALTERCADOS AL CAER LA NOCHE
Durante la madrugada del lunes, un grupo formado por "bastantes encapuchados" rompió "de un botellazo" una de las lunas de un coche en el que viajaban varias personas. Y entre las 03.00 y las 04.00 horas, algunos de los implicados estamparon la arqueta de una alcantarilla contra la fachada de un supermercado Covirán, ubicado en la calle Mugazuri. Tras "reventar" la cristalera principal, que este martes permanecía tapiada con tablones, decidieron entrar al establecimiento y "robaron género", ya que se les vio salir con "bolsas de distintos productos". El propietario ya ha denunciado lo ocurrido.



Igualmente, dirigieron su ira contra una sucursal de Caja Navarra que se encuentra a escasos metros del comercio. "Lanzaron piedras" contra las lunas de la oficina bancaria, pero aunque sí dejaron rastros de los golpes, no lograron fracturarlas. Peor suerte corrió el cajero automático, que está en plena calle y quedó inutilizable. A las 14.00 horas de este martes, aún podían verse restos de los cascotes en el suelo.

Cuando agentes de la "Policía Municipal de Pamplona, del Cuerpo Nacional de Policía y de la Policía Foral" se desplazaron a la zona, los jóvenes huyeron y "se escondieron" en la carpa instalada con motivo de las fiestas del barrio, donde "había más de mil de personas". "Se camuflaron entre la multitud, se cambiaron las prendas de vestir...", destacan varios agentes.

Las fuerzas de seguridad prefirieron ser "prudentes" y no cargaron "para evitar males mayores". "No podíamos hacer mucho. Gran parte de la gente que estaba allí es simpatizante de la izquierda abertzale y si hubiéramos entrado para buscar a los responsables, el problema se habría agravado. Porque si otras personas hubieran salido en defensa de los implicados, nos habríamos visto obligados a intervenir con más contundencia, poniendo en riesgo a mucha gente inocente que no tenía nada que ver con lo sucedido y a los propios policías", concluyen las fuentes con las que ha contactado este medio.


DAÑOS EN CONTENEDORES Y VEHÍCULOS
El Consistorio precisó que el domingo por la noche, una patrulla de la Policía Municipal detectó hasta cuatro contenedores volcados, dos en la confluencia de la avenida de Villava con la calle San Cristóbal, uno en la calle Magdalena y el último, de recogida de vidrio, en la calle Ezcaba. 24 horas después, los implicados quemaron otro contenedor entre las calles Ororbia y Tiebas, "lo que hizo necesaria la presencia de los bomberos para sofocar el incendio". Y previamente, "habían volcado" varios más en las inmediaciones.

Por si todo esto no fuera bastante, cuatro vehículos estacionados en el barrio fueron objeto de actuaciones vandálicas. Salvo en un caso, los delincuentes emplearon palancas para forzar las puertas. En concreto, en la calle Ezcaba robaron un radio-cd y un teléfono móvil del interior de un turismo. Entre las calles Ezcaba y Fermín Daoiz también lograron abrir un coche, aunque no sustrajeron nada. En la calle Mugazuri, emplearon el mismo procedimiento para llevarse un estuche con CD de un automóvil. Y a una furgoneta aparcada en la calle Ororbia le quitaron la placa de la matrícula, sin que sufriera otros daños.