7 abr. 2012

"LA MEZQUITA NO SERÁ UN PROBLEMA EN CASTEJÓN SI LOS MAGREBÍES RESPETAN A LOS QUE NO PIENSAN COMO ELLOS"

Los vecinos de la calle Francisco De Goya, separada del núcleo urbano por las vías del tren, no se oponen a la construcción de un templo islámico tradicional "con minarete", aunque algunos temen que los "cánticos matinales" les despierten "cada día" al alba. Sin embargo, sí se muestran algo "molestos" con el Ayuntamiento porque nadie "les ha preguntado" su opinión. Según declaró recientemente la alcaldesa, el proyecto está "paralizado" y "bajo estudio".


El barrio "ni siquiera tiene nombre". Le llaman "la zona de las vías" porque la línea ferroviaria separa a sus habitantes del núcleo urbano de Castejón. Entre fábricas, naves industriales y solares abandonados se alternan algunas calles con viviendas de una o dos plantas, muchas de ellas en precarias condiciones. Pero quienes residen en los aledaños de la calle Francisco De Goya, una de las mejor conservadas y elegida hace año y medio por la comunidad islámica para construir una mezquita tradicional "con minarete" que el Ayuntamiento ha "paralizado", no se escandalizan cuando se les pregunta por el proyecto, que se ubicaría justo en el número 2, a unos 50 metros de un 'Salón del Reino de los Testigos Cristianos de Jehová'. Posiblemente porque más del 20 por ciento de la población procede de países del Magreb -unos 930 de algo más de 4.310-.

Eso sí, los vecinos prefieren hablar desde el anonimato. La mayor parte ellos no ve "grandes inconvenientes" en la iniciativa y cree que no habrá conflictos "si los magrebíes son respetuosos con quienes piensan de manera diferente a ellos", aunque algunos temen que los "cánticos matinales" les despierten "cada día" al alba. El lugar exacto donde se levantaría, dado a conocer ayer por El Informador, está tapiado por un muro, tal y como puede apreciarse en la imagen superior.

Ahora bien, se sienten algo "molestos" con el Consistorio, cuya alcaldesa es Yolanda Manrique (PSN), porque "nadie" ha les pedido su "opinión" al respecto y no se les ha explicado "en qué fase está el expediente", al igual que critican algunas fuerzas políticas de la oposición -junto a los socialistas, UPN, Izquierda-Ezkerra y Unidad Popular Socialista de Castejón también cuentan con concejales-. Además, les parecería "injusto" que se concediera finalmente el permiso si a ellos no les dejan "hacer reformas" en sus patios y hogares debido a que, al parecer, "parte del suelo está calificado ahora como industrial", precisan.


Tal vez ése sea uno de los problemas que llevó a Manrique a afirmar en un pleno reciente que la mezquita se encuentra "paralizada" y "bajo estudio". "Cuando se le preguntó por este tema, alegó que se trataba de una iniciativa cuya tramitación se inició en la pasada legislatura, bajo el mandato de Francisco Javier Sanz, compañero suyo de partido", indican fuentes municipales. Sin embargo, el silencio oficial resulta llamativo si se tiene en cuenta que los magrebíes de Castejón se reúnen para rezar desde hace tiempo en un local situado junto al número 36 de la calle Merindades, mucho más céntrica y "por donde transitan a diario cientos de personas".

Lo datos que tienen los vecinos de la calle Francisco De Goya son "escasos", aunque todos han oído hablar de la mezquita, que se pretende levantar en unos terrenos "privados" adquiridos "hace tiempo" por los promotores -El Informador trató de contactar ayer con ellos, pero sus familiares señalaron que no se encontraban en el municipio-. A finales de 2010, algunos llegaron a precisar a varios concejales que "el proyecto ya estaba diseñado" y que supuestamente "contaba con licencia de obras", pero que "no podían comenzar los trabajos".


"A mí me da igual que la construyan aquí. De hecho, el lugar donde rezan ahora genera algo más de recelo al estar en medio de Castejón -su puerta de acceso es la de color marrón que se ve en la imagen-. Hay que vivir y dejar vivir, porque en España hay libertad de culto. La comunidad magrebí no da problemas en general, aunque gran parte procede de zonas rurales muy deprimidas y a sus miembros a veces les cuesta adaptarse. Algunos no se dan cuenta de que, además de derechos, también tienen obligaciones. Lo que no me gusta es que, a diferencia de lo que ocurre aquí, a un católico nunca se le dejaría construir una iglesia en el Magreb. Y no todos valoran esos detalles. También me molestaría que mientras a mí sólo me permiten hacer mejoras de saneamiento e higiene en mi casa, ellos pudieran construir sin más. Bueno, eso y los cánticos matinales, que me despertarían al amanecer todos los días. Supongo que tendrían consideración y moderarían el volumen de los altavoces. Pero no me opongo a que se edifique", destaca un residente.


En la misma línea se manifiesta un padre de familia, quien con ironía asegura que el lugar donde vive "no le importa a nadie". "Aquí muchos somos gitanos o magrebíes y estas cosas no nos asustan, aunque lo del ruido a primera hora sí podría fastidiar un poco. Aparte de eso, yo no veo ningún problema. Sin ir más lejos, el centro de los Testigos de Jehová lo levantaron entre más de 250 personas en un fin de semana y ahí está. Es la casa más bonita de la calle y nadie nos avisó", resalta. No obstante, también consideraría "injusto" que a él no le concediesen los permisos necesarios "para hacer un pequeño cobertizo" en un terreno propio anexo a su casa, como "ya" le ha sucedido, y que "la comunidad islámica tuviera todas las autorizaciones para la mezquita".

Ninguno de los vecinos de la zona con los que ha contactado este medio considera "una provocación" la iniciativa porque "ya se han acostumbrado" a "convivir" con los inmigrantes magrebíes. Algunos incluso bromean al hablar del tema y, entre risas, destacan que la mezquita llevará "más lujo al barrio". "A mí los versos y la música árabe me gustan. Y tampoco me molesta que canten a primera hora, porque los chiquillos me despiertan prontísimo todos los días. Mientras no traten de imponer sus ideas a los demás…", ironiza un adulto que reside a pocos metros de donde podría edificarse la mezquita.